BORN TO SING: NO PLAN B 

Blue Note

He aquí el trigésimo cuarto álbum en estudio de esa leyenda viviente del rock y la música popular que es Van Morrison. Se trata de una magnífica colección de diez piezas que le deben tanto al jazz como al swing, el soul y el blues. Sutil, sensible, tranquilo, la grabación se mueve por los terrenos del smooth jazz, un poco al estilo de Norah Jones (aunque mucho menos light y mucho más intenso), pero sin perder su inconfundible sello morrisoniano.

El cantante (y saxofonista: varios solos son suyos a lo largo del disco) se reunió con un grupo de seis músicos y grabó todo el plato en su casa de Belfast. El sexteto incluyó a un trío de metales (con el notable trombonista Alistair White a la cabeza), piano, bajo y batería. Con ellos, Morrison pudo desarrollar sus ideas y presentar un set sin una sola debilidad. Todas las composiciones resultan impecables, tanto en su calidad vocal e instrumental como en el sentimiento con el cual están interpretadas.

Hay hermosas baladas, como la abridora “Open the Door (To Your Heart)”, “End of the Rainbow” o “Born to Sing”, pero lo mejor es la parte final del álbum, con tres absolutas maravillas: la cuasi minimalista “If in Money We Trust” (que recuerda al jazz austero de Dollar Brand), la bluesera “Pagan Heart” (muy en la vena de John Lee Hooker) y la no menos blueserísima “Educating Archie” con que cierra el disco.

Van Morrison nació para cantar, ni duda cabe, y la mejor prueba es este trabajo fastuoso.