El pasado 2 de octubre, Muse regresó con The 2nd Law, un disco que incorpora todos los recursos que la agrupación ha aprendido a lo largo de trece años, pero en un contexto anidado en sus raíces.

  The 2nd Law debe su nombre a la Segunda Ley de la Termodinámica que postula que “En un sistema aislado, la entropía tiende a incrementarse con el paso del tiempo”. Esto es importante para el álbum, ya que es el concepto dominante en la mayor parte de la obra. Matt Bellamy vuelve a tratar el tema del Apocalipsis, pero ahora causado por el crecimiento no sustentable de la civilización moderna.

  The 2nd Law es ambiguo. Por un lado, parece ser un disco relajado y con pocas pretensiones, pero en ocasiones revisita su temática muy seriamente, como si se tratase de una obra conceptual. Mi impresión es que Muse buscaba hacer un trabajo menos denso después de The Resistance (2009), pero está en la naturaleza de Bellamy profundizar y conceptualizar; es un tipo que busca un tema, algo que guíe la obra a un punto o a algún lugar. En esta ocasión, el mensaje es expuesto de distintas maneras a lo largo del disco (contrario a otros trabajos conceptuales como The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd), lo que refuerza la naturaleza conceptual del trabajo, aunque le resta formalidad y lo hace parecer un disco de canciones salteadas y un concepto desarrollado a medias.

El álbum abre con “Supremacy”, tema en el cual Muse emplea un estilo de rock sinfónico con arreglos de cuerdas que recuerdan a “Kashmir” de Led Zeppelin. Es un track estándar en cuanto a los cambios armónicos, no hay una evolución o un cambio significativo en el estilo de la composición y las progresiones suenan muy familiares a todo lo que Muse ha mostrado antes.

Enseguida vienen dos temas poperos: “Madness” y “Panic Station” (ambos sencillos del disco), muy diferentes el uno del otro, pero de calidad similar. Son piezas comerciales que sin embargo hacen su trabajo de forma eficaz. El corte “Survival”, odiado por muchos desde su exposición inicial hace unos meses como tema oficial de los Juegos Olímpicos de Londres, hace su aparición. Se trata de una composición interesante, con creativos arreglos corales, pero con una letra repetitiva y carente de ingenio. Creo que la expectativa lírica era demasiado alta para el propósito de la canción en sí. Es una pieza temática, no una canción de protesta, un manifestó artístico o algo por el estilo. A final de cuentas, su objetivo era ser algo extravagante, escrito por un conjunto británico para darle identidad a los Juegos Olímpicos.

Los últimos dos tracks del álbum representan uno de sus mejores momentos. “The Second Law: Unsustainable” y  “The Second Law: Isolated System” tratan directamente la temática del disco en forma brillante. La primera parte de esta pequeña suite utiliza elementos sinfónicos combinados con el dubstep, para transmitir el mensaje junto con la voz de una presentadora de noticias que da anuncios apocalípticos en un tono calmado. La segunda es una representación sonora de el crescendo caótico de la civilización humana y su desaparición gradual, debida a la falta de energía, un concepto que esta pieza ilustra notablemente

The 2nd Law es el primer trabajo de la banda en que el bajista Chris Wolstenholme lleva la voz principal en dos tracks, ambos de su autoría: “Save Me” y “Liquid State” (los dos tratan el tema de su alcoholismo). Comparados con el resto del álbum, resultan bastante débiles, pero es positivo que empecemos a escuchar más de otros miembros aparte de Bellamy.

El álbum incorpora algunos recursos nuevos para Muse, como por ejemplo el funk de mediados de los ochenta, en “Panic Station”. Se aprecia ahí cierta influencia de Prince, en especial del álbum Sign O’ The Times.

En ocasiones, The 2nd Law llega a sonar a U2, en cortes como “Big Freeze” y “Madness”. Aparte, este es el disco de Muse en el que se aprecia más la gran influencia que siempre ha tenido de Queen: se escuchan arreglos vocales similares y partes de guitarra que recuerdan al Brian May de principios de los ochenta.

En resumen, The 2nd Law es un álbum ligero con un concepto ya muy explotado. No es un mal disco, las canciones son buenas y la voz de Bellamy está mejor que nunca. Es como ir al cine a ver un blockbuster. La grabación está llena de trucos nuevos y sonidos interesantes que sirven para mantener atento al escucha de principio a fin. No es el mejor trabajo del grupo ni el más innovador, pero es un álbum que le dará a sus seguidores una muestra más explícita de las influencias de esté conjunto británico. Es también un buen primer acercamiento para el escucha casual o cualquiera que quiera conocer a esta gran banda.

 

 

2 comentarios en “The Second Law: las raíces de Muse

  1. Para mi que sigo a muse desde sus inicios, me parece un estilo muy innovador, el dubstep en verdad le dio un aire super distinto al estilo, yo soy de la idea que una banda no debe estancarse en un solo estilo, me encanta el disco y lo recomiendo ampliamente.