Luz de Riada 1Por David Cortés

Luz de Riada es un grupo integrado por Hugo Santos (stick), Alejandro Vergara (guitarra), Hugo Hernández (batería) y Ramsés Luna (saxos), formado a mediados de 2010 pero de raíces  más antiguas. Hugo Santos y Ramsés coincidieron en Organismo Mecánico Sonoro, interesante proyecto que desafortunadamente no dejó grabación oficial alguna;  Hugo Hernández y Ramsés se conocieron hace veintiún años y siempre habían buscado la manera de conciliar sus agendas hasta que finalmente lo consiguieron. Finalmente, Alejandro Vergara se cruzó en la vida del saxofonista hace siete años y luego de trabajar en algunos proyectos aislados, encontró la estabilidad en Luz de Riada. (Gustavo Jacob —Los Jaigüey— sustituyó a Vergara, quien por cuestiones laborales ya no pudo continuar con la banda.)

Recientemente el cuarteto lanzó Cuentos y fábulas, un proyecto ambicioso que llega a tierra firme a pesar de los riesgos encontrados en el camino. Las fábulas son pequeños cortes de vocación experimental e improvisatoria en los que uno de los integrantes de Luz de Riada entabla un diálogo con un músico invitado. Así, desfilan por la pasarela las guitarras de Alex Otaola (San Pascualito Rey) e Iván Bringas, el violín de Carlos Alegre (Carlos Marks), el teremin de Ernesto Mendoza y el acordeón de Rodrigo Frenk, quienes tejen sonidos provocadores (“El lenguaje del agua”, “La oruga y el conejo”), atmósferas, texturas y estados de ánimo (la sombría “Carta jurásica”, por ejemplo).

Luz de Riada2Las fábulas entrelazan los cuentos y éstos, a diferencia de las primeras, son composiciones estructuradas. Cuando el cuarteto encara los cuentos tenemos a una banda que se escucha potente, sólida, sin cuarteadauras (en concierto, el empaque de los músicos es aún mayor). Luz de Riada es una banda que gusta de los sonidos exploratorios; en su propuesta sonora hay rastros de rock progresivo en sus tendencias más arriesgadas, destellos de jazz, dosis de música del mundo (“Vórtices”), composiciones que se inclinan hacia el rock en oposición (“Por la puerta trasera”, “Comparsa de cronopios”, “Ritual de fulanos”), temas pastorales, casi rayanos en el new age (“¿Recuerdan a Lucy?”, “Luna perdida”), melodías que evocan al King Crimson de la época de Discipline (algunos pasajes de “Vórtices”, “Parlamento saurio”).

Lo más interesante es que en medio de las inexactas, aunque aproximadas, descripciones anteriores, Luz de Riada es un grupo en el que las composiciones se desarrollan colectivamente y que ya ha encontrado un sonido. Aún hace falta pulir algunas aristas, pero en general la banda es una de las apuestas más importantes surgidas en la escena nacional de los últimos cinco años por lo menos.

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Adentrarse en Cuentos y fábulas es degustar una música muy orgánica, intensa y vital, un trabajo en el cual hay visos de virtuosismo que afortunadamente nunca llegan a opacar la labor de conjunto. Es un disco con muchos matices por explorar y que gana con cada escucha. Luz de Riada es un nombre que no debe olvidarse; probablemente no sea pegajoso, pero traten de recordarlo: su alma, su cerebro, se los agradecerán.