Rimbaud 1Por Sergio Monsalvo C.

El hombre que más ha vivido no es quien cuenta con el mayor número de años, sino aquel que más ha sentido la vida. Arthur Rimbaud fue uno de éstos, porque cada parte de su cuerpo le dolió de tanto deseo de vivir. Por ello la poesía de este francés universal (nacido en 1854) no es tierra para ancianos, ya que busca la juventud perpetua mediante la experiencia dinámica del yo, en la apoteosis de su pureza instintiva.

Rimbaud define a la juventud no en años sino en emociones. Su poesía nace en el esplendor juvenil y se propone permanecer ahí por siempre. Conserva su plenitud al renacer todos los días. La lucha que engendra el cambio es su elixir vital, porque sólo el cambio eterno garantiza la juventud eterna y en eso Rimbaud vibró con la armonía universal: Il faut être absolument moderne (“Hay que ser absolutamente moderno”). Su legado mágico de eterna juventud. El rock es heredero directo del mismo.

Rimbaud 2

La lectura colectiva, precisa  y activa de la obra de Arthur Rimbaud comenzó hasta la segunda mitad del siglo XX, gracias a la poesía beat y al surgimiento del rock and roll. Los prólogos de las diversas ediciones de sus textos completos, hasta ese momento, habían sido tan políticamente correctos como terriblemente timoratos. A las exaltaciones de quienes las escribían les estorbaban los gustos del poeta por el ajenjo, las drogas, la disolución sexual y la errancia en los que quemó sus días como adolescente, cuando con su ojo feroz quiso enseñarle la vida al mundo.

A partir de la aparición del rock, se acomodaron las cosas. La poesía rimbaudiana comenzó a rendir frutos concretos, palpables, para el acontecer cotidiano. Hoy, a ciento veinte años de su muerte (1891), aquel adolescente maldito se lee tanto como se “escucha”.  El género musical —desde el rockabilly de Elvis Presley a los Strokes y el neo-garage, pasando por Morrison, Bolan y el punk— ha aplicado las visiones, los actos y los conceptos rimbaudianos a su historia consuetudinaria. Su decálogo vital se aplica desde hace sesenta años y perdurará por siempre en la memoria de la especie.

Rimbaud 3Recientemente fue galardonada Patti Smith en Estocolmo con el Premio Polar, considerado el Nobel de la música. Smith, definida como “una Rimbaud con amplificadores Marshall”, fue destacada por “dedicar su vida al arte en todas sus formas” y mostrar “cuánto rock and roll hay en la poesía y cuánta poesía hay en el rock and roll”, según el fallo del jurado que otorga dicha distinción.

Muchas letras del rock están inundadas por ese lenguaje de la emoción que creó el poeta francés: necesitar, querer y sentir son los ladrillos con los cuales se construye su vocabulario: un mantra que Kerouac utilizó para mostrar el camino; uno que Ginsberg usó para pasarle la antorcha a Dylan, uno con el que el gurú Burroughs cuestionaba a los discípulos a sus pies, como Cobain.

En la estética del joven poeta galo, el caos no equivale a dispersión; su visión siempre posee un carácter vigoroso, activo y sintético. En el punto de partida de cada poema se encuentra “el impulso creador”; cada poema es un sueño intenso y rápido: una Iluminación. Su grandeza radica en obligarnos sin cesar a poner en duda, junto con él, no sólo lo que creemos saber del mundo sino al mundo mismo.   ¿Puede, entonces, haber algo más rimbaudiano que el rock & roll? Es un lenguaje heredado de tal poeta en su constante preocupación existencial por mantener “la juventud eterna” y continuar siendo “moderno”.

 

 

3 comentarios en “Arthur Rimbaud: la lengua del rock

  1. Desvarías, maestro. Ni Rimbaud necesita del rocanrol para estar vigente, ni todos los consumidores de ajenjo, drogas, o los practicantes de tu encomiada “disolución sexual” (extrañamente cercana a la expresión “disolución siocial” echeverriana), o los afectos a la errancia son rimbaudianos, ni veceversa. La sexagenaria Pati Smith es prueba fehaciente de que tu mulirepetida “eterna juventud” no es requisito para mantenerse vigente. Creo que caes en el simplismo y el reduccionismo al asociar tan fervientemente rocanrol con poesía contestataria y excluir a los no rocanroleros del contexto poético sucedáneo a los poetas malditos. Te recomiendo, si de vitalidad y modernidad se trata, darle una repasada a la poesía de Darío.

  2. Estoy absolutamente de acuerdo, Arthur Rimbaud, a quien leí muy jovén, me ayudó a sentir/entender al mundo y a la miseria humana vigente, a punto de acabar con la madre GEA, de otra manera, pues los intensos electro schokcs de Las Iluminaciones o Una Temporada en el Infierno, lo hacen el máximo poeta de todos los tiempos hasta el día de hoy. Rimbaud no ocupó de becas gubernamentales ni de andar caravaneandoa los puercos políticos como los inmundos políticos mexicanos, salvo una que otra excepción-, para crear como pocos, una poesía tan fuerte y tan sublime a la vez. El trastocamento de todos los sentidos que produce el acercamento sin prejuicios a la obra rimbaudiana es una vía fundamental, para ir más allá de los límites perceptivos que el capitalismo de hoy, le impone a una humanidad aturdida y a punto de la Extinción: dixit ¡Thomas Bernhard!

  3. “Si lo piensas bien, la única diferencia entre escuchar a Hendrix y leer a Rimbaud, es la queja de los vecinos por el volumen”
    KURT COBAIN