the-kills2Por Hugo García Michel

Lo primero que uno puede preguntarse cada vez que escucha un disco de The Kills es cómo demonios pueden dos personas lograr un sonido así de sólido, así de compacto, así de poderoso. Con Blood Pressures, Allison Mosshart y Jamie Hince llegan a su cuarto álbum y lo hacen con una plenitud y una compenetración que nadie diría que llevaban tres años no sólo sin grabar sino sin tocar juntos. Luego de Midnight Boom (2008), el dueto se había dedicado a otros menesteres, algunos no precisamente musicales, como fue la relación sentimental del multiinstrumentista Hince con la supermodelo Kate Moss. Mosshart, en cambio, estuvo inmersa en ese gran proyecto que fue (que es) The Dead Weather, al lado de Jack White. De hecho, la influencia de esta banda puede notarse no sólo en la forma desgarrada de cantar de la vocalista en varias de las piezas, sino en cuestiones instrumentales como el sonido de reggae balcánico (si es que cosa tal es posible) de “Satellite” (un tema muy a la White Stripes) o en el beat salvaje y el riff rasposo del tema abridor, “Future Starts Slow”, que remite de inmediato precisamente a The Dead Weather.

the-kills-blood-pressures12Pero hay no sólo fuerza minimalista y ritmos violentos en este plato. The Kills se dan el lujo de coquetear con la suavidad en dos o tres de las composiciones y lo hacen de manera espléndida, lo mismo en la electrorollingstoniana “Baby Says” (cuya armonía guitarrística recuerda a la clásica “Gimme Shelter” del Let It Bleed de 1971), la cuasi beatlesca “Wild Charms” (cantada por Jamie Hince como un John Lennon apocalíptico) y la balada en declarado estilo Patsy Cline que es “The Last Goodbye”.

No obstante, la parte más destacable del álbum es la que corresponde a cortes como la sensacionalmente electropunkera “Nail in My Coffin”, la sensual e hipnótica “DNA”, la oscuramente bluesera “Damned If She Do”, la desafiante y enfermizanente bailable “You Don’t Own the Road” y, sobre todo, la irresistible “Heart Is a Beating Drum” (con su estruendoso sonido envolvente y seductor) y la genial “Pots and Pans” (tema pantanoso, lodoso, muy Bayou pero también muy Beck en sus épocas de One Foot in the Grave o del I.R.M. con Charlotte Gainsbourg: un fantástico cierre para un disco fantástico).

Dice el reseñista inglés Lou Thomas que en este disco Hince toca la guitarra “como un prisionero que rasguña sus últimos deseos furiosos en la pared de una celda”, mientras que Mosshart canta “con el convencimiento amenazante de un político mentiroso”. Estupenda manera de definir a los dos componentes de este dueto que muy posiblemente acaba de grabar su mejor disco hasta la fecha.

 

 

3 comentarios en “The Kills y su alta presión sanguínea