DiccionarioPor Eusebio Ruvalcaba

Si de diccionarios se trata, tal vez los menos socorridos son los de música. Pero para quienes somos adictos, los diccionarios proporcionan información clave. De cualquier modo no abundan; quizás esta escasez se deba a que, salvo excepciones, cualquier persona prefiere escuchar música y relajar su espíritu en lugar de investigar, que para satisfacer curiosidades vinieron los diccionarios al mundo. Cuando menos hay que tener tres a la mano: el Diccionario de la música de Manuel Valls Gorina, el Diccionario Harvard de Música de Don Michael Randel y el Diccionario de la música en México de Gabriel Pareyón.

Mientras que Manuel Valls Gorina es un especialista inflamado de pasión y de vez en cuando desliza algún adjetivo o de plano juicios de valor, siempre bienvenidos aunque de pronto espinosos: “A pesar de las debilidades estructurales de su obra [de Charles Ives], asoman en ella auténticas novedades que se anticipan a las experiencias polirrítmicas, politonales y aleatorias de nuestros días (…) Es particularmente interesante su Concord sonate”. Cabe destacar que Valls Gorina, como buen español, destaca la obra de sus coterráneos: “[Isaac Albéniz] Compositor y pianista creador de la escuela musical española contemporánea. Pianista extraordinariamente dotado y compositor fecundo, fue discípulo de Liszt en Weimar y de Pedrell, quien decidió su carrera como compositor. En este aspecto fue decisivo su contacto con la escuela francesa, capitaneada por Debussy que lo transformó de un autor de música de salón en un músico consumado”. Pues mientras que Valls Gorina habla con el corazón, Don Michael Randel, del Harvard de Música, es mucho más austero (ni siquiera pierde la cabeza por los suyos, compositores o intérpretes estadounidenses, a quienes simple y llanamente describe con precisión). En fin, cada lector tiende puentes con sus afines. Lo que sí, es mucho más cuidada la edición de Valls Gorina que la de Harvard. Es difícil fiarse de un diccionario en que se afirma que Mendelssohn compuso un concierto para violín, cuando en realidad compuso dos; o que Gershwin aparece con “c” intermedia (Gerschwin), lo cual es grave; o que el apellido de César Franck aparece sin la “c”, lo cual es gravísimo; o que no se especifique que Brahms compuso un concierto doble para violín y chelo, que se diga que compuso 3 y no 4 tríos para piano, violín y chelo y que se omita que escribió dos sonatas para viola (es grave porque se hace un recuento pormenorizado de la obra).

Mas para los interesados en música mexicana, el diccionario de Gabriel Pareyón es insustituible. Para empezar, el caso de Pareyón es verdaderamente inaudito. Radicado en Holanda, este joven (Zapotlán, 1974) no sólo asume la investigación musical con pasión y disciplina (su diccionario es de los más autorizados que se han hecho en México), sino la composición misma. Dueño de un lenguaje musical complejo y que se enriquece continuamente, lo mismo a través de su experiencia vital que de los conocimientos que adquiere, Pareyón ha empezado a llamar la atención de la crítica especializada europea (en 2003 recibió el Premio Chaikovski de composición y en diciembre del mismo año, integrantes de la Orquesta Filarmónica de Berlín ofrecieron un concierto con obras suyas en la Universidad de Amberes). Pues bien, el diccionario de su autoría comprende una visión panorámica de la música en México que arranca desde los años precedentes a la Conquista y que culmina en la época actual. Equilibrado en su propuesta, las entradas son ejemplo de discreción y juicios mesurados, aunque su mayor virtud consiste en ubicar a cada compositor en su contexto histórico. Lo cual se agradece.

 

 

5 comentarios en “Diccionarios de música

  1. Interesante el panorama que ofrece Eusebio Ruvalcaba. Buena elección para quienes se inicien en esto de la melomanía… solo quisiera preguntarle si sabe dónde encontrar el diccionario de Pareyón, pues no he encontrado la primera edición (bastante pobre) y hasta donde sé, la segunda edición (que es la que vale muchísimo la pena) ha sido distribuida solo de manera privada por la universidad que lo publicó. Ojalá nos diera tips de cómo encontrarlo.