Norah-JonesPor Alejandra Tovar

Para los ortodoxos del jazz, ella es una oportunista, una intérprete superficial, una cantante y pianista más light incluso que Diana Krall y cuya música apenas alcanza para servir como fondo en una aburrida cena de yuppies. Para su amplio contingente de seguidores, en cambio, se trata de una gran artista, cálida y fresca, capaz de abarcar con gran estilo y calidad géneros tan diversos como el country, el folk, el pop, el rock y, por supuesto, el propio jazz.

Sea una u otra cosa, Norah Jones ha logrado consolidar una carrera importante dentro de la música y son más quienes la respetan que quienes la abominan. Cierto que no posee la fuerza interpretativa o el sentimiento profundo de las grandes divas jazzeras, pero tampoco se trata de una intrusa que contamine la pureza del género.

Una de las características más importantes de Jones es su inquietud por explorar diversas posibilidades musicales y artísticas (incluso ha sido actriz y lo ha hecho de manera muy aceptable, como puede verse en la estupenda cinta My Blueberry Nights, dirigida por el realizador chino Wong Kar-Wai en 2007). Ecléctica por naturaleza, esta nacida en Brooklyn, Nueva York, hace 31 años ha grabado cuatro álbumes en estudio, tres de ellos para la prestigiada casa disquera Blue Note, especializado en jazz, pero también ha sido invitada para colaborar con una gran cantidad de grupos y solistas de muy diferentes tendencias. Es por ello que la aparición de un álbum como … Featuring Norah Jones resulta una idea realmente genial, ya que en el mismo se recopilan 18 de estas colaboraciones, mismas que al escucharse en conjunto no suenan inconexas y dispares sino que, muy por el contrario, parecerían conformar un disco de Norah Jones con invitados y no precisamente lo contrario. Así de coherente es este plato editado apenas hace un par de semanas.

En el disco, podemos escuchar a Norah Jones mientras acompaña a gente tan distinta como los grupos de rock Foo Fighters y Belle & Sebastian, figuras de la música country como Willie Nelson, Gillian Welch y Dolly Parton, leyendas como Ray Charles, hiphoperos como Outkast , Talib Kweli y Q-Tip, solistas como Ryan Adams y M. Ward y, por supuesto, grandes músicos de jazz como Herbie Hancock, Charlie Hunter y la Dirty Dozen Brass Band.

Un disco muy recomendable que puede disfrutarse a plenitud… más allá de una aburrida y pasteurizada cena de yuppies.