Astra 1Por David Cortés

Desde el término de su época dorada, a mediados de la década de los setenta, el rock progresivo ha tratado de encontrar el o los giros que le permitan, si bien no reinventarse, por lo menos revitalizarse, actualizarse. En ese proceso, ha recurrido a la fusión, a flirteos con el pop y, con mayor frecuencia, a mirar hacia atrás, a las raíces.

Esta tendencia retro, misma que nada parece aportar, especialmente a quienes se formaron bajo la égida de estos sonidos, es la más recurrente; sin embargo, hay una nueva generación de músicos, nacidos en la primera mitad de los ochenta y años posteriores, para quienes esta materia sonora representa una novedad y es un rico afluente del cual vale la pena beber.

Astra, un quinteto originario de San Diego, California, es una de esas agrupaciones que no obstante llevar años en el camino —2001 fue el año de su formación—, apenas entregan su debut discográfico. Richard Vaughan (voz, sintetizador, guitarras, melotrón), Stuart Sclater (bajo) y Conor Riley (voz, guitarras, melotrón y otros teclados) son el basamento de esta unidad completada por David Hurley (batería, percusiones, flauta) y Brian Ellis (guitarra y moog), quienes debutaron hace un par de meses con The Weirding (Rise Above Records/Metal Blade).

Como antaño, hay una declaración de principios desde la portada diseñada por Arik Roper quien toma como inspiración los trabajos de Roger Dean (Yes, Osibisa), pero en vez de situar ese paisaje onírico en el espacio, lo hace en la Tierra. En realidad, Roper tiene el cuidado de no aportar indicios que posibiliten su identificación con una geografía específica.

Puede tratarse de cualquier lugar y para llegar a él, está la música de Astra, sin duda una colección de sonidos que, de principio a fin, posee una connotación viajera, un trayecto construido a partir de largos diálogos entre los teclados, el sintetizador y la guitarra, de orquestaciones fabricadas con la ayuda del melotrón, instrumento cuya sonoridad automáticamente remite a los setenta y a grupos como King Crimson o Genesis. En este despliegue también resultan muy atractivos esos pasajes instrumentales en los cuales los solos están alejados del virtuosismo y se encaminan más a construir un mood, un humor.

En esos momentos, Astra se emparenta con bandas como Ozric Tentacles, Hawkwind u Oresund Space Collective, agrupaciones que lejos de apostar por el arribo a una meta, procuran degustar cada una de las etapas de los viajes. Destinos: el espacio y los mundos oníricos principalmente, aunque hay momentos oscuros, pesados y densos en la música de Astra que harán a más de uno pensar en el inframundo. En realidad, para poder apreciar en su totalidad a este quinteto hay que armarse de un poco de paciencia, pues el vértigo de la vida cotidiana hace que no se preste la debida atención a una música tan elaborada y demandante como la de estos californianos que, extrañamente, tienen un sonido totalmente europeo y un nombre que, desafortunadamente, siempre remitirá a un automóvil.

 

 

Un comentario en “Astra, para emprender el viaje

  1. Ea! Le había perdido la pista a David Cortés desde hace un rato, pero ahora que sé que escribe por aca, los estaré leyendo. Rifado men!