TheTangentPor David Cortés

Al iniciar el presente siglo, el tecladista Andy Tillison era conocido por formar parte de la banda Parallel or 90 Degrees. Fue justo entonces cuando decidió hacer un álbum como solista. El proyecto, por supuesto, incluía la colaboración de amigos, pero al final el resultado fue una empresa colaborativa, un “supergupo” que reunió en sus filas a exponentes del rock progresivo de tres generaciones (Roine Stolt proveniente de The Flower Kings y David Jackson, ex Van der Graaf Generator, entre otros) y hoy conocido con el nombre de The Tangent.
El disco debut llevó por título The Music That Died Alone (InsideOut, 2003) y en las notas de presentación Dave Winter anotó lo siguiente: “Si bien el renacimiento del rock progresivo no se está manifestando cada semana en el Top 100 de Billboard o en las contrataciones de estadios, se trata de un renacimiento. El arribo a mediados de los noventa de una nueva ola de bandas progresivas tuvo diferencias significativas con los intentos por reencarnar al género en los ochenta. Mientras las bandas ochenteras eran dirigidas por las compañías discográficas, con éxitos potenciales en sus repertorios y apoyadas en los formatos creados por Genesis, las bandas de los noventa regresaban a las locuras de las que en verdad trata el rock progresivo, al tomar riesgos y escribir ambiguas, complejas y contagiosas composiciones sin importar si vendían o no”.
Tillison logró el equilibrio entre las melodías complejas y los tintes pop. Aunado a ello, consiguió plasmar acertadamente la herencia del sonido de Canterbury, probablemente uno de los filones más atractivos surgidos en la vena del rock progresivo y en el cual encontramos una pátina de jazz; pero su idea de grupo se evaporó con el paso del tiempo. The Tangent ha sobrevivido a los cambios musicales ocurridos en la presente década, sigue fiel a la descripción hecha por Winter en ese primer álbum, pero es el tecladista Tillison quien ha logrado guiar a la nave, no obstante los cambios frecuentes de alineación.


En siete años, Tillison ha editado seis discos, el más reciente de ellos Down and Out in Paris and London (InsideOut, 2009), un trabajo que no desanda cosa alguna de lo alcanzado hasta ahora, que persiste en renovar al progresivo desde las entrañas mismas del género y sin la necesidad de recurrir a fuentes externas, característica que ha llevado a The Tangent a constituirse como una de las agrupaciones más consistentes del momento en su género. En la música de Tillison y compañía encontramos, por supuesto, muchos solos, pasajes bombásticos, demostraciones de virtuosismo y largas composiciones aderezadas con toques de pop. Pero la virtud es que nada de esto suena aburrido o caduco.
The Tangent tiene en el Marillion de la época de Steve Hogarth a uno de sus principales referentes y entre sus influencias la nada despreciable escuela de Camel, Caravan y Hatfield and the North. Probablemente por eso su sonido posee un sabor de rock progresivo clásico, pero ha ido más allá: el grupo encontró la forma de sonar actual sin echar mano de la electrónica o de recurrir al metal en sus manifestaciones más extremas. Tal vez la razón de su éxito está en la dosificación de esas influencias ya citadas, en la manera en como el jazz y el rock se tienden la mano y alcanzan una equilibrada fusión. Sí, en The Tangent, la fórmula parece radicar en el equilibrio.