DDR LIEDERMACHERPor Sergio Monsalvo C.

Tras la caída del muro de Berlín, el poeta y músico alemán Wolf Biermann recibió el mayor galardón literario de su país: el Premio Georg Büchner. La Academia Alemana de Lengua y Poesía destacó en él al “poeta valiente” y al “creador de una nueva prosa”, reconocimiento apenas elemental para un auténtico icono de la época: la que va del comienzo de la Guerra Fría a la caída del muro.

Biermann nació en Hamburgo, en 1936. Su padre, obrero de los astilleros alemanes, fue encarcelado ese mismo año debido a su militancia comunista y murió en el campo de concentración de Auschwitz, bajo el gobierno de Adolfo Hitler. Wolf fue criado por su madre. En la adolescencia, en plena posguerra y por convicción propia, se fue a vivir a Berlín del Este, sector controlado entonces por los rusos, donde llevó a cabo estudios de economía política y de teatro bajo la tutela de Bertolt Brecht.

Alrededor de 1960, alentado por éste, comenzó a escribir y a presentar sus propias canciones contra el autoritarismo soviético. Un año después, fundó el Teatro Berlinés para Obreros y Estudiantes. Fue el tiempo en que comenzó la construcción del muro que dividiría simbólicamente al mundo. Cinco años después, la RDA (Alemania del Este) le prohibió ejercer cualquiera de sus actividades, porque “eran contrarias a los intereses del Estado”. Por ese entonces, conoció a la actriz y cantante Eva Maria Hagen y se convirtió en el “padrastro” de su hija, Nina Hagen (quien a la postre sería la reina indiscutible del punk europeo).

Tras la publicación de su primer libro de poesía y canciones, Die Drahtharfe (El arpa de alambre, 1965), Biermann fue objeto de discusión en el XI Congreso del Partido Socialista Unificado de la RDA. Ahí y en la prensa oficialista se le acusó de “escepticismo” y de “comportamiento pequeñoburgués y anarquista”. Fue vetado para cualquier presentación pública. A pesar de ello, siguió participando en la vida política y artística de Alemania Oriental de forma clandestina.

La presión sobre él se acrecentó después de la manifestación que encabezó contra la participación de la RDA en la invasión soviética a Checoslovaquia, en 1968. Sus libros y discos circulaban en secreto, pues cantar o enseñar sus canciones era penado por las autoridades. La única obra de teatro que pudo presentar de manera underground fue Der Dra-Dra, con un simbólico dragón que representaba a todos los imperialismos.
En 1976, Biermann obtuvo inesperadamente un permiso de salida del gobierno para realizar una gira de recitales en la Alemania Occidental. Justo después de su primera presentación, la RDA le retiró la ciudadanía y le comunicó su expulsión del país. La acción desencadenó una ola de solidaridad con el poeta en ambas Alemanias. A las manifestaciones callejeras en la Oriental se les reprimió y sus integrantes fueron encarcelados. La expulsión de Biermann inició un exilio intelectual de la RDA que evocó los tiempos sombríos de la Alemania nazi.

Desde entonces, Biermann vive en Hamburgo y ha escrito decenas de libros de poesía y de canciones, libros para niños, traducciones de ensayos políticos y discos como cantautor y como colaborador de roqueros alemanes (labor que inició con Nina Hagen, el disco homónimo de la cantante en 1989, el mismo año de la destrucción del muro). Hoy, ya reconocido como figura literaria de su país, continúa congruentemente con su actitud crítica hacia el sistema. Es un indie de la política, la poesía y la canción de autor con las armas de la cultura. El sello de la Smithsonian Institution acaba de reeditar el legendario álbum doble de 1968, Eric Bentley: Songs & Poems of Wolf Biermann.