freedom-book-cover-newxPor David Cortés

Preocupados por escudriñar en el pasado, los ingleses se han dado a la tarea de recuperar la evolución de las diferentes formas de la música negra de la última centuria. Entre los individuos que realizan esta labor con tintes arqueológicos destacan Stuart Baker y Gilles Peterson.

El primero es fundador de Soul Jazz Records, compañía independiente dedicada a explorar en las entrañas del soul, el jazz, el reggae, el funk, el dancehall, el dub y otros géneros y cuyo catálogo, además de crecer constantemente, ha desempolvado viejos álbumes, efectuado atinadas compilaciones y dado a conocer materiales inéditos. Gilles Peterson, por su parte, trabaja en la BBC y es un reconocido DJ que al descubrir la riqueza de la música afroamericana, se puso a editar discos de música brasileña, jazz y salsa.

Hace un par de años, ambos se coludieron para trabajar en lo que a la postre se convirtió en Freedom Rhythm & Sound. Revolutionary Jazz Original Cover Art 1965-83 (SJR Publishing, 2009), libro que recoge el arte gráfico de las portadas de un jazz nacido en el seno de la inconformidad de la nación negra. Aquí se retrata un periodo de emancipación resultado del despertar de la población de color de los Estados Unidos y en el que confluyeron la desaparición de la segregación racial en las escuelas y autobuses públicos, el acta de los derechos civiles (1964) y los asesinatos de Malcolm X y Martin Luther King.

El activismo político desplegado fue secundado por los jazzistas, quienes ya habían hecho suya la llama revolucionaria engendrada al comenzar los sesenta por la experimentación de Ornette Coleman, Cecil Taylor y John Coltrane, entre otros, y que encontraron en la creación de asociaciones, orquestas y colectivos la mejor manera de dar salida a sus necesidades expresivas. Bajo ese efluvio, surgieron la Association for the Advancement of Creative Musicians (AACM), el Black Artists Group y la Jazz Composers Guild que al percatarse de la imposibilidad de ver editados sus discos en sellos del mainstream, optaron por crear sus propias compañías, lanzar pequeños tirajes (en ocasiones un máximo de quinientos) y crear las cubiertas de los mismos, en su mayoría con medios artesanales como la serigrafía.

Esas son las portadas que recoge Freedom Rhythm & Sound. Si bien aparecen algunas tapas de discos de jazzistas consagrados, famosos o relativamente conocidos (el citado Coltrane, Don Cherry, Pharaoh Sanders, Sun Ra, Art Ensemble of Chicago), la mayoría de las portadas son de trabajos de músicos (Horace Tapscott, The Last Poets, Philip Cohran, Maulawi, Pheeroan Ak Laff) cuyas propuestas sonoras se caracterizaron por su radicalidad y que se vieron opacadas por la obras de músicos más complacientes, convencionales y menos trascendentes.

Cuidadosamente editado (lo cual no puede decirse del disco doble del mismo nombre que se consigue por separado y más inclinado al funk que a representar a la vanguardia), sorprende el atrevimiento en el diseño, el colorido de las portadas, el simbolismo desplegado y que debe leerse como el reflejo de una efervescencia política y hasta como una declaración de principios de la nación negra que encontró en el jazz no sólo una forma de expresión, sino también la manera de educar a sus congéneres, pues los nexos entre algunas de las asociaciones arriba mencionadas y los barrios fueron muy notorios (el poeta Amira Baraka, por ejemplo, fundó la Black Arts Repertory Theatre/School en Harlem).
Cierto, conforme se acercaron los años ochenta, la postura revolucionaria de esta vertiente del jazz negro se diluyó, no porque las injusticias perpetradas en la nación de color hubieran menguado, sino porque su presencia al interior de la sociedad norteamericana comenzó a ser mayor, como producto de un ascenso económico, social y político que redundó en esa comodidad que, las más de las veces, suele acabar con la creatividad. Por ello el menor número de ejemplos pertenecientes a estos años. Pero en conjunto, Freedom Rhythm & Sound es una obra indispensable para los seguidores del jazz, especialmente para quienes adoran las expresiones más radicales de éste.