this-immortal-coilPor Sergio Monsalvo C.

Las únicas certezas que se tienen al terminar de escuchar este disco es que la belleza también busca lugar en los cementerios vacíos y que éstos deben ser llenados con las más diversas utopías. En la música, un supergrupo es una utopía, de ahí su fugacidad y finitud. En ello se esconde algún pequeño drama. En el caso que nos ocupa, hay leyendas, una larga ruta de ancestros, la devoción de unos cuantos y un culto restringido.
Esta historia comienza con Throbbing Gristle y Psychic TV, grupos de los cuales emergieron Jhonn Balance y Peter Christopherson (este último también parte de la afamada compañía de diseño Hipgnosis). Ellos crearon Coil, un aglomerado experimental de membresía expansiva, un supergrupo (cabeza de serie) que cultivó varios géneros (industrial, noise, dark ambient, neo-folk, spoken word y minimalismo) y amistades: William Burroughs, Aleister Crowley y Karlheinz Stockhausen, entre otros.

Su influencia y legado en todas esas músicas ha sido patente, al igual que en la electrónica. Su trayectoria fue de casi dos décadas y una docena de discos de estudio y soundtracks (en los que dieron rienda suelta al esoterismo pagano que caracterizaba a sus integrantes y a las técnicas de experimentación sonora), hasta la muerte de Balance (quien cayó del balcón de un cuarto piso) en el 2004, fecha en que Christopherson declaró que la banda había dejado de existir también.

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Coil fue tributado en los ochenta por el sello 4AD, que creó el concepto This Mortal Coil, bajo el cual reunió a integrantes de Cocteau Twins, Dead Can Dance y Colourbox, por mencionar a algunos. Fue un supergrupo (el segundo) para representar de manera etérea y atmosférica temas de Gene Clark, Roy Harper o Tim Buckley. El nombre fue una referencia shakespereana (Hamlet) como metáfora para la condición humana. Tres discos duró el empeño.

Ambos ancestros dieron origen y pusieron el ejemplo para la formación de otro proyecto semejante: This Immortal Coil, el cual ha lanzado el disco The Dark Age of Love. El activo genio musical del primero y la capacidad para producir atmósferas del segundo se amalgamaron bajo la conducción del músico belga Stéphane Grégoire, quien reunió a destacados músicos y compositores con el objeto de interpretar a su manera las canciones de Coil.

Grégoire creó a un supergrupo (el tercero en línea) para la ocasión, formado por Yaël Naim, Bonnie Prince Billy, Yann Tiersen, Matt Elliott, DAAU, Chapelier Fou, Sylvain Chauveau, Christine Ott, Oktopus (Dälek), Nightwood, David Donatien y Nicolas Jorio, quienes trabajaron cuatro años en el asunto, el cual ha dado como resultado un fascinante álbum. Música que hipnotiza por su abundancia de matices.

El propio Peter Christopherson escribió sus impresiones sobre el trabajo de Grégoire y todo ese cúmulo de talento llamado This Immortal Coil: “Es la primera vez que alguien (varios) con sensibilidad musical y talento ha hecho versiones de forma magistral con nuestras canciones. No hubo un solo momento durante la escucha de toda la obra en que haya dejado de tener los cabellos de punta por la emoción sentida”.
La delicada capa lírica que compone al disco es perturbadora, de un romanticismo frugal, como postal de Pasolini que fluye en planos diversos: unas veces expresada, otras adivinada, las más sólo imaginada. Irrealidad pura, acompañada de sonoridades ad hoc con dimensiones paralelas. The Dark Age of Love es una rica experiencia finita (como la de todo supergrupo) que habla de compenetración, sinceridad y afecto y de reverencia por esa música mágica, astral y, esa sí, infinita.