Blade-RunnerPor Erick Estrada

Recién cruzamos la frontera. En 1982, Ridley Scott estrenaba una película que había filmado por encargo, Blade Runner. La noche del estreno, la pantalla se llenó de oscuridad, el edificio del cine desdibujó cada una de sus esquinas y la única luz que se dejaba ver era la de un letrero que decía “Los Angeles, noviembre 2019”.
Hoy, con el mes recién terminado, estaríamos a diez años de alcanzar los ambientes que pinta la película y a como vamos, es probable que no necesitemos tanto tiempo para corroer atmósfera y bosques, crear animales robóticos de especies extintas y enamorarnos de maniquíes parlantes con aspecto de mujer fatal de un thriller de la Segunda Guerra.

Sin embargo, lo que nos interesa en esta ocasión es ese otro fenómeno detrás de Blade Runner, evidentísimo para los ocultistas de la película, pero ignorado incluso por quienes la han visto decenas de veces: la banda sonora original hecha por Vangelis.
Vangelis es de entrada un músico inclasificable, con acercamientos gloriosos a la electrónica y otros realmente desastrozos a lo que se dio en llamar, a fines del siglo XX, new age (con todo y el jipismo que el término encierra). Sin embargo, el trabajo que realizó para Blade Runner (Ridley Scott lo llamó para que lo sacara del apuro, pues habían trabajado juntos en varios comerciales) ha pasado a la historia como una de las mejores bandas sonoras originales jamás escritas. De su calidad hay mucho y se ha dicho más. Es el manejo que hace de la electrónica lo que me mueve a hacerle este pequeño homenaje.

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El trabajo en Blade Runner representa un ejercicio de estilo realmente grande, en el que la electrónica alcanza desde ese 1982 al futuro que pretendía retratar por medio de la película. Si bien no se trataba de la primera vez que se usaban sintetizadores en una banda sonora, lo que Vangelis hizo no se había hecho hasta ese momento (con algunas excepciones que parecen pertenecer al terreno de la mitología, como la “música” para Los pájaros de Alfred Hitchcock) y ciertamente no se ha conseguido después.

Más allá de la conjunción extraña y atípica de electrónica casi ambiental (me rehuso a aceptar que se trate de eso) con jazz y blues negro y cochambroso, fueron los sonidos que el músico griego fabricó lo que le dio sello a la cinta y lo que confirmó a Vangelis como músico de vanguardia. El instrumento predominante es un extrañísimo Yamaha CS 80. Extraño porque en esos días no era un instrumento corriente, por las posibilidades que colocaba ante los músicos que lo compraron y, efectivamente, porque conseguir uno en estos días es casi imposible.

Utilizar un sintetizador no es sencillo, pero las posibilidades del CS 80 requerían de un entendimiento técnico-empírico que pocas paciencias ejercían. Los créditos iniciales, las negras atmósferas de esa decadente Los Angeles, el rugir de la ciudad subterránea que nunca vemos, los vapores y los olores, Vangelis trabajó cada uno de los sonidos que recorren Blade Runner con la paciencia y la técnica de un relojero, pedaleando, modificando, alterando los botones no solamente para distanciarse de los grupos más famosos que hasta ese momento habían utilizado el CS 80 (The Wings, Toto, Electric Light Orchestra), sino para dibujar el futuro que nadie había visto y en consecuencia, nadie había escuchado.
Todo quedó ahí.

La cinta corrió el peligro de contar con una segunda banda sonora, fabricada por Jerry Goldsmith (autor de la música para Alien, el octavo pasajero, también de Ridley Scott) pero eso no ocurrió. Goldsmith, conocido por su vigor pero por su amor irredento a las cuerdas y los alientos, seguramente habría entregado, como bateador emergente, una banda sonora más emparentada con Carros de fuego, el anterior trabajo de Vangelis y por el que se hizo mundialmente conocido. Afortunadamente, este último resolvió (igualmente como relojero) los enigmas del CS 80, los emparentó con esos sucios jazz y blues, decadentes y llenos de sexo, y entregó a tiempo el trabajo final, con el que finalmente se estrenó la película hace 27 años.
Basta escucharlo para saber que si bien estamos a 10 años de ese futuro que él nos dijo cómo sonaría, su trabajo para Blade Runner llega aún más lejos. Son sonidos que pocos han podido recrear y en los que se dejan oír bandas e influencias de la electrónica desde Kraftwerk y Giorgio Moroder hasta gente que vendría después, como Aphex Twin y las atmósferas renegridas del DJ Shadow más contemplativo, por ejemplo.
Describir a Blade Runner es tan complejo que podemos equipararlo a lo tardado que resultó que la banda sonora saliera a la venta. Desde el estreno de la cinta hasta 1992 (con el estreno de Blade Runner, el corte del director), circularon muchísimas versiones piratas del trabajo hasta que la oficial apareció. Lo que tenemos que hacer para entender los sonidos que de la nada fabricó Vangelis es quizá más complicado, pero llevará menos tiempo. Los invito a cerrar los ojos, subir el volumen y escuchar al futuro… que está a sólo 10 años de distancia.

 

 

2 comentarios en “Blade Runner y el futuro negro

  1. TE RIFAS ERICK!!
    ESE SOUNDTRACK ES DE MIS FAVORITOS, NETO!
    SOY FANÁTICO DE ESA PELÍCULA GRACIAS A MI PADRE Y ME GUSTA VANGELIS TAMBIÉN GRACIAS A MI PADRE
    JUSTAMENTE HOY COMPRE EL BLU-RAY DE ESTE GRANDIOSO FILME CON LAS 4 VERSIONES DEL MISMO, UNA DE ELLAS, BUSCADA INCANSABLEMENTE POR MI PADRE (LA DE 1982, VERSIÓN INTERNACIONAL)
    PORFIN LA TENGO! Y ESPERO QUE MI JEFASO LO DISFRUTE TANTO COMO PIENSO HACERLO YO
    EL TIENE EL SOUNDTRACK EN CASSETTE NOMÁS, YO EN CD PIRATA (LO SIENTO)
    PERO HOY QUE ADQUIRI ESTA BELLEZA; ESTABA EN ESE DILEMA, NO SABÍA SI COMPRAR EL BLU-RAY O EL SOUNDTRACK QUE TIENE 3 CD’S
    …PERO EN ESTA SEMANA VOY POR ESA JOYA!!
    GRACIASO POR TU TEXTO!! =D

  2. yo no la e visto pero se ve interesante dise joni ke kien va al cine con el jeejjeje