G.RagPor Sergio Monsalvo C.

Durante la primera década del nuevo siglo se ha conformado el hipermodernismo, es decir, la inauguración de la era post contemporánea. A ésta se le puede definir como la exposición humana a la multiplicidad de cosas en concordancia con la aceleración del tiempo —de su imperio— sobre el espacio, en plena época digital.
  En el aspecto musical, está considerado como el paso siguiente de la world music (proyección al exterior de tradiciones y folclor locales como productos exóticos y excéntricos, considerados como portadores del “sentido de la diferencia”) y del world beat (proyección exogámica de los mismos productos con capas aleatorias de diversas corrientes tanto acústicas como electrónicas). A la eclosión procedente de ambos géneros, a su sonoridad, se le conoce hoy como global music o música global y en ella está ensamblado el paisaje sonoro de la fragmentación con la cual está construida nuestra realidad actual.
  De dicho paisaje se imprime una postal que se hace llamar G.Rag y los Hermanos Patchekos. Una banda de once/catorce miembros oriunda de Munich, Alemania, que toca con instrumentos como guitarras (eléctricas, acústicas y steel), contrabajo, armónica, acordeón, trompetas, clarinetes, melódicas, percusiones varias y megáfonos, un coctel de lo más sabroso: música afrocaribeña, swing gitano, alt country, bluegrass, latin groove, cajun, boogaloo, polka, ska, blues y rebetiko, entre otras corrientes. Con melodías que evocan desde el mejor Tom Waits hasta canciones tradicionales bávaras (que no se quedan sólo como folclor interno, regresivo y turístico).

  Su música global está, pues, hecha en condiciones regionales y utiliza muchas veces los propios recursos (en lo que es una voluntaria búsqueda del lo-fi), para aventurarse en el terreno intercultural con la seguridad de la comprensión del “oído” mundano y su entendimiento del universo sonoro subyacente. Esta música describe menos un estilo musical (o un contenido) que un valor auditivo. Es un valor creado en primera instancia por medio del intercambio cosmopolita de bienes musicales y materiales unido al uso del sentido del humor, presumido desde el nombre.
  G.Rag es el sobrenombre del líder del grupo, Andreas Stäber, que lleva la voz cantante, la guitarra de acompañamiento y la armónica. Los Hermanos Patchekos se fundaron en 1999, durante un Oktober Fest, por supuesto, y hasta la fecha tienen seis discos, entre viniles y compactos: Radio Tijuana (1999), 0321H (2001), Cadeau Bizarre (2003), München 7 (2005), Lucky Goddamn (2007) y Hold Fast (2009). Todos con el sello Gutfeeling Records. Stäber también mantiene en activo a otro par de proyectos musicales: G.Rag and The Landlergschwister y al trío Dos Hermanos. Eso habla de la hiperactividad del igualmente dueño de una prestigiosa tienda de discos especializada en vinil.
  Los hipermodernos como G.Rag y los Hermanos Patchekos pueden ser prodigiosos y también abstractos. Su música se hace espacial y visible en la interpretación, igual que la palabra en el teatro. Al escucharlos, se empieza a entender de verdad toda la tremenda comprensión que hay en dicho arte, la tensión requerida y expresada por ella de modo que tantas cosas puedan caber en los pocos minutos de un álbum y sus tracks interrumpidos por los cortos segundos de silencio entre ellos, desde la percusión más bronca hasta la pegadiza melodía, desde la complicación suprema del contrapunto a la pura sensación sorpresiva ante su extravaganza-folk-trash. Maestría que se pulsa y se goza.

 

 

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