madrugada73_2por Sergio Monsalvo C.

En el norte de Noruega, ya dentro del Círculo Polar, la madrugada es de una oscuridad silenciosa, el frío es como un cristal y ni los trolls se atreven a moverse para no romper el momento. El agua está en calma y parece como si en el mundo no existiera más que la naturaleza y toda la ansiedad que ésta pudiera desatar en los estados anímicos de los que velan por la aparición de alguien en aquellos fiordos mitológicos.
  En la orilla de tal espectáculo nocturno existe un pueblo ubicado en una de las tantas islas del archipiélago al que han dado en llamar Stokmarknes. Tiene una población de tres mil habitantes y la consigna de vigilar la entrada a los fiordos más bellos de la por sí bella Noruega. Todo es féerico en este lugar, incluido el espíritu anochecido de sus habitantes. En una tierra plagada de leyendas y de combates sordos por la supremacía.
  La poesía es una costumbre añeja en esta zona del mundo. La practican los ancianos poseedores de los cánones; los niños, con su recitación de los cuentos fantásticos. Sin embargo, hoy la voz cantante la tienen los jóvenes. Éstos tienen ante sí la dura consigna de hacerse un lugar entre los extremos de la música que aflora por territorio noruego: el tenebroso black metal y el pop rock que ha ubicado al país en la escena mundial.
  Además de dicho handicap, los jóvenes integrantes de Madrugada, oriundos de Stokmarknes, quieren hacer épica, como la hicieron Ibsen, Munch, Grieg o Hamsun en sus respectivas disciplinas. Así que es un poeta (Sirvert Hoyem) el que los surte de material para que salgan a contar sus historias y como Madrugada -con ese concepto del tiempo, el espacio y la imaginería- recorren el mundo con un habla que todos entiendan.
  El grupo se formó en aquel pueblo en la década de los noventa, con amigos de la infancia como Sirvert Hoyem (en la voz), Frode Jacobsen (bajo) y Robert Buras (guitarra). A ellos se agregaron varios bateristas -que fueron cambiando con el paso de los años- y el guitarrista de acompañamiento Cato Thomassen. Con letras muy trabajadas y un rock que se movía entre lo progresivo y lo alterno, lanzaron su primer álbum en 1999.
  Para estar cerca de la acción y de los modernos estudios de grabación, se trasladaron a Oslo, donde rápidamente se rodearon de la bohemia literaria y teatral y afinaron su sonido y sus miras artísticas. Su música se caracterizó desde entonces por un tono de desolación y oscura melancolía. Tal como los paisajes de su tierra lejana. El romanticismo de su estilo tuvo buena recepción y el siglo XXI los recibió con los brazos abiertos.
  El sonido de Madrugada evita los recursos habituales del género dark, tales como la música fantasmagórica con muchos efectos y distorsiones digitales. El suyo se fundamenta en lo musical con una importante base de guitarras, tanto eléctricas como acústicas, o el piano, en sus álbumes más recientes. Sus letras, como ya se mencionó, están cuidadas en extremo y por ello se les suele comparar con Nick Cave o los Tindersticks.
  Consolidada su carrera como grupo, varios miembros del mismo concretaron a su vez algunos proyectos como solistas o con formaciones paralelas. El cantante Sivert Hoyem hizo un disco con sus poemas, titulado Exiles, mientras que el guitarrista Robert Buras creó a la banda de rock duro My Midnight Creeps. Se encontraba al final de la gira con dicha banda, cuando el deporte más popular del país le pasó la factura: el suicidio.
  Al morir Buras, estaba por producirse el siguiente álbum de Madrugada. Tenían los materiales dejados por éste, pero la banda se cuestionó seriamente continuar como tal, dada la cercanía familiar entre sus miembros. El golpe había sido brutal e inesperado. A pesar de ello, su productor logró convencerlos y entraron al estudio para grabar en su honor el siguiente disco de nombre homónimo: Madrugada, el sexto.

 

 

2 comentarios en “Madrugada: el instante de pensar al mundo

  1. Buenas tardes.
    Me interesó mucho lo que escribió acerca del grupo Madrugada. ¿Dónde puedo adquirir material de ellos?
    Gracias.