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Por David Cortés

Muchos los creen muertos. En realidad, hace años que forman parte de ese club que ha encontrado en internet su nicho de mercado. También pertenecen a ese nada selecto conglomerado de agrupaciones dedicadas a cultivar el rock progresivo. Sin embargo, no encaran su quehacer nostálgicamente, ven la vida con la misma actitud de hace veinte años, con la misma ambición, con mayor sed de búsqueda.
  Sí, son un caso raro, porque aun adscritos a una corriente muy denostada, se han empeñado en dignificarla al hacer buena música. Ellos, esos cinco, son los integrantes de Marillion, una banda que sí, como dirán algunos, todavía existe y, contra todo prejuicio, lo hace de una manera decorosa.
  En la vida de estos ingleses hay dos etapas perfectamente delimitadas: antes y después de Fish. Todos pensaron que con la salida de Fish llegaría la debacle. No pasó así, Steve Hogarth ya ha cumplido dos décadas como front man de la banda y su arribo vino a imprimir otro sello, agregó una ligera tendencia al pop, dejó de lado la fantasía para hurgar en el interior del ser humano y pergeñar letras menos volátiles, más directas y sensibles.
  Marillion poco a poco se desembarazó de viejos éxitos como “Lavender” o “Kayligh”, para construir una nueva trayectoria en la cual también encontramos discos conceptuales (Brave). Difícilmente podría decirse que desde entonces (1989) la trayectoria de este quinteto ha sido exitosa. Por el contrario, los altibajos son advertibles; pero es en esta falibilidad, alejada de la pretenciosidad original del género, donde radica una de las principales cualidades de la agrupación.
  Tal vez esta nueva entidad carece de la espectacularidad que encandila y obnubila. En su lugar, la apuesta está del lado de la confiabilidad en las habilidades de cada uno de los músicos puestas al servicio de la música y no del hedonismo. Allí en donde el progresivo de los setenta echó mano del virtuosismo como marca de distinción, Marillion introdujo la mesura, la regla del menos es más. La música está al servicio de la canción, porque aunque progresivo, épico por momentos y en ocasiones virtuoso, Marillion es un proyecto de canciones, una banda que encontró en la independencia la fórmula para crecer artísticamente: en 1999 hizo su propio sello y construyó su propio estudio, al solicitar financiamiento a sus seguidores con un año de antelación para grabar un álbum; en los Estados Unidos, sus feligreses reunieron sesenta mil dólares para organizar la gira cuando su compañía le negó el apoyo.
  En 2008, la agrupación editó el doble Happiness is the Road, dividido en “Essence” y “The Hard Shoulder”, un álbum inspirado en el libro The Power of Now del escritor Eckhart Tolle en el cual explora la importancia de vivir el presente y al que se añadieron instrumentos que Marillion jamás había utilizado con anterioridad. También se hizo una revisión de su pasado con la edición de la caja Early Stages. The Official Bootlegs 1982-1987. Pero Marillion es prolífico. Si se entra a www.marillion.com, las grabaciones abundan: en concierto, ediciones especiales, sencillos, devedés. Steve Hogarth (voz), Steve Rothery (guitarra), Pete Trevawas (bajo), Mark Kelly (teclados) e Ian Mosley (batería) cumplen veinte años juntos y si no han encontrado el camino a la felicidad, están cercanos a él.

 

 

3 comentarios en “Marillion: camino a la felicidad

  1. Y es un gran disco, estudio aparte merece su estrategia para crearse una comunidad en línea que sirve para financiar los proyectos del grupo.

    Muy buen artículo y sí, happiness is the road.

  2. Excelente disco, quiero presumir que tengo una de las pocas ediciones con mi nombre dentro… también figura el de ese tal Jorge Landa que comentó, curiosamente!! Su estrategia fue clara: amigos, vamos a hacer un disco y necesitamos que ustedes lo financien, comprándolo de antemano (antes incluso de existir un solo acorde relativo al mismo), a cambio les entregaremos una edición especial (muy bonita) con su nombre dentro… las mejores 50 libras gastadas en mucho tiempo. Love Marillion.
    All we really have is happening to us right now! Happiness is the road!