octubre 17, 2013

Evocación de Manuel López Ramos

DSC07854Por Eusebio Ruvalcaba

Tengo en las manos un disco fuera de serie. Se trata del primero de una colección dedicada al maestro guitarrista Manuel López Ramos. Por principio de cuentas, hay que puntualizar un aspecto de la personalidad de este músico nacido en Argentina, que radicó por años en la ciudad de México hasta que la muerte lo sorprendió y estoy hablando de su generosidad, que rubricó cada uno de sus actos, aun, y, sobre todo, el de hacer música; generosidad que desparramó, desde luego, en quienes tuvieron la fortuna de ser discípulos suyos.

Al contrario de esa creencia y que más bien parece lastre que arrastran como una piedra al cuello la mayoría de los profesores de la llamada buena música, el maestro López Ramos no estuvo casado con ninguna idea preconcebida sobre el arte de tocar o de enseñar su instrumento; más bien descreía de las camisas de fuerza que ciñen el aprendizaje, y que, en más de una ocasión, estropean el empeño de los alumnos. Dueño de una experiencia excepcional en el magisterio guitarrístico, López Ramos puso el dedo en la llaga cuando unía el placer al sonido. Le escuché decir, palabras más, palabras menos, que el arte de la música no tiene que ver con el martirio que imponen las escuelas europeas, sino con la alegría que proporciona tocar. Habrá quien lo haga mejor, qué duda cabe, pero un artista verdadero está lejos de medirse por el dominio técnico, tan así, que entre más intuitivamente toque, dejando de lado aquellos métodos basados en la memoria visual —“toca como el maestro, fíjate cómo mueve las manos; imita, imita, imita”—, su entrega a la música será más plena.

lopezPero iba yo a hablar de su disco. Contiene una muestra de lo que es el arte de la guitarra que en mucho recuerda la tradición de aquellos recitales de los maestros del instrumento, estilo Segovia (a quien, por cierto, López Ramos conoció y trató y al que siempre ponderó, aunque sin mencionar jamás que el mismísimo Andrés Segovia respetó y llegó a elogiar su trabajo). A saber: Quinteto para guitarra y cuerdas de Mario Castelnuovo Tudesco, grabado con el cuarteto Parrenin; y varias obras para guitarra sola: Suite No. 3 de Bach; Homenaje a Debussy de Manuel de Falla; Madroños de Federico Moreno Torroba; Mallorca de Isaac Albéniz; Norteña (Homenaje a Julián Aguirre) de Jorge Gómez Crespo y Serenata Española de Joaquín Malats.

Imagen de previsualización de YouTube

Qué interpretación tan privilegiada la de López Ramos. Va de un estilo a otro con facilidad pasmosa, pero en cada obra transmite el alma del compositor. Diríamos que capta en lo más profundo el mensaje que aquel autor envía a quien lo escucha, y así nos lo hace llegar, sin adulteraciones ni adornos innecesarios, respetando siempre el espíritu de la música. Qué duda cabe: escuchar a un maestro absoluto provoca admiración, pero también paz. Y lo digo porque tuve el privilegio de escucharlo incontables veces en vivo. Pero lo curioso es que tocaba con la misma dulzura con la que se comportaba. Porque era cosa de verse cómo se entregaba lo mismo en la música que con los amigos. A cada frase musical le extraía algo sublime, de suyo inefable; a cada amigo le encontraba alguna cualidad que nadie más veía. Bebedor moderado de vinos exquisitos, hablar con él equivalía a sumergirse en mundos de ensueño. Tenía una voz tan melodiosa que le imbuía a su interlocutor serenidad y alegría de vivir. Pues como él mismo decía: para qué queremos paz sin alegría y al revés.

octubre 10, 2013

Humus: sedimentación sonora

hqdefaultPor David Cortés

Jorge Beltrán, como otros, tiene en su vocabulario una palabra frecuente: olvido. No es sólo su sino, su destino, es lo que ampara a la totalidad del rock mexicano de búsqueda, eso que he dado en llamar “el otro rock mexicano”.

La vida musical del guitarrista-compositor es prolífica y arranca con trabajos en formato de cassette, algunos en LP, CD y ahora descargas digitales; sin embargo, desde hace unos años, cuando Beltrán se mudó a la ciudad de Monterrey, la constante ha sido el silencio.

Se trata de un mutismo involuntario, porque mientras una febril creatividad se ha apoderado de él y lo ha llevado a generar obras marcadas por el riesgo y la aventura, las condiciones para difundir su trabajo se tornan más difíciles. En ese sentido, Humus es una figura romántica, hijo del siglo pasado, un músico que ve el arribo de las nuevas tecnologías, pero que preferiría ver plasmada su obra en algún formato –lo imagino visualizando cósmicas y debrayadas imágenes para las portadas de sus viniles– tradicional y no ceñidas a los arbitrios de lo digital.

sientatcoverEs que, como muchos proyectos sonoros independientes de este país, Humus se ve atrapado en el limbo. No sólo sus obras aparecieron en formatos hoy día olvidados por la industria, también el no pertenecer a un sello o habitar en un sello pequeño ha impedido la reedición en CD, por ejemplo, de sus músicas originalmente lanzadas en cinta.

No obstante, en el baúl Humus tiene resguardadas las siguientes producciones, listas para ver la luz: First Incarnation (1989), Lucid Matter-Ascetic Chuckwalla (2002), Rebirth (2000), Xenokronosis (2004), You Are What You Hear (2000), Impossible Album (2005), Ultimate Puff (2006), Humus 13 (2007), Humus 14 (2010), Put it in Your MInd (2011). Sólo Happy Days Ahead es conseguible en iTunes.

Humus-Beltrán es hijo de la sicodelia, del krautrock, de la improvisación. Por sus venas fluye la influencia de Ultimate Spinach, Can, Blue Cheer, Amon Dull II, entre otros. Es un sonido que apela a largos diálogos con los músicos que acompañan a la banda de un solo hombre en sus diversas correrías, un fluir sonoro que demanda amplitud de espacios y por tanto es expansiva, tiende a privilegiar los cortes de larga duración, es música en la cual los solos de guitarra son un importante condimento, música cósmica, hija del siglo XX, alimentada de una cauda innumerable de bandas sicodélicas y experimentales engendradas en los últimos cuarenta años.

Nunca ha sido fácil adentrarse en este sedimento sonoro; sin embargo, es importante señalar que su autor jamás ha intentado desvirtuar su proyecto o doblegarse para complacer. Él tiene muy claro que su trabajo es minoritario, pero también quien esto escribe sabe que si Humus tuviera a su alcance una plataforma mediática como la que disponen otras bandas (por ejemplo The Ufo Club, Masters Musicians of Bukkake, Wooden Shjips, Psicomagia) en otros países, por lo menos podríamos borrar de su vocabulario la palabra olvido.

Imagen de previsualización de YouTube

Estas líneas son una invitación a escuchar primero Happy Days Ahead y luego seguir en la exploración del resto de la discografía de Jorge Beltrán; es también un llamado a un mecenas interesado en alentar la música independiente alejada de convencionalismos y es, al mismo tiempo, una puesta a punto de un músico que se ha empeñado en dejar una impronta a partir de sus propias reglas.

septiembre 28, 2013

Esperanza Spalding: jazz de nueva generación

240EsperanzaSpaldingCourtesyofMontunoProductionsPhotoBySandrineLeePor Sergio Monsalvo C.

El jazz cerró uno de sus ciclos junto al siglo XX y abrió otro con el nuevo. En la reciente espiral ha aparecido la cantante, compositora, bajista, contrabajista y cellista Esperanza Spalding. Una joven maravilla entre cuyo bagaje se cuentan colaboraciones con Joe Lovano,  Patti Austin, Stanley Clark, Mike Stern. M. Ward y Pat Metheny antes de cumplir los veintidós años. Metheny fue quien en su momento indujo a esta artista a integrar el pop, el jazz y la música académica. “Eso cambió mi relación, mi perspectiva de manera radical y determinante”, ha dicho Spalding al respecto.

Las influencias más importantes en la música sincopada de hoy no proceden de sí misma; sin embargo, el género, posee la fuerza suficiente para asimilar dichas influencias y mantenerse fiel a su esencia. Dicho proceder ha sido muy productivo y siempre con un mundo nuevo por recorrer. La autenticidad no se pierde; al contrario, aumenta la interrelación de los sonidos. Con ello surgen nuevas categorías en el género y la positiva sensación de que las cosas, como debe ser, se encuentran en movimiento.

El jazz comenzó a cambiar desde los años cero. En el proceso de abrirse a otros estilos ha dejado de ser jazz, según los puristas, pero para los que no lo son ha expandido sus horizontes. Es más jazz que nunca.

Esperanza-SpaldingEn la música vivimos ya en el tiempo de las mezclas y fusiones. Nadie en su sano juicio saldría a batirse para defender la virginidad y pureza de ningún género. La confrontación entre las músicas populares y académicas es una necedad y la presencia constante de unas en el campo de las otras ha redundado en una interrelación muy diferente y fructífera de la música en general. Oír la obra de Spalding, en este sentido, es brindarse la oportunidad de ensanchar tales referencias. Ella tiene sólo veintinueve años y es una de las realidades más contundentes del presente musical, así como una firme promesa de futuro.

Nació en Portland, Oregon, dentro de una familia de escasos recursos. No obstante, su talento musical la llevó a obtener becas para estudiar en distintas academias (pasando por el estudio del violín y luego del contrabajo) hasta llegar al Berklee College of Music, donde se convirtió a los veinte años en una de las profesoras más jóvenes de la célebre institución y en colaboradora de destacados músicos.

Tras la sugerencia de Metheny, trató de satisfacer el deseo de unir la composición con la improvisación. Dos medios de expresión musical opuestos. Fue su meta estética y su definición del jazz para el nuevo ciclo, como forma y lenguaje hipermodernos, tan familiares y al mismo tiempo tan ignotos y rítmicos, siempre con el deseo de mostrar entre todo ello su propia melodía. Así lo ha hecho desde su debut como solista en el 2006, con el disco Junjo, pasando por Esperanza (2008) y Chamber Music Society (2010), hasta el más reciente Radio Music Society (2012).

Imagen de previsualización de YouTube

En el escenario, esta artista maneja con fluidez tanto lo íntimo como lo colectivo. Con un bello y transparente colorido vocal que revela su elegante estilo al utilizar las texturas y las densidades. Spalding expresa dicho estilo, asimismo, con el contrabajo (en el que muestra una soltura maestra), el bajo eléctrico (con el modelo Fender de Jaco Pastorius o el flamante Godine A-5) y el cello, entretejiendo la voz (y el scat) con las notas en un atractivo tapiz jazzístico de nueva generación que se nutre de géneros adyacentes (funk, soul, folk, bossa nova, world music) para ganar en eclecticismo.

Su canto es del tipo clásico, con preferencia por las escalas agudas: expresivo y ligeramente mimoso, con un despliegue de cierta tristeza. Canta en portugués, inglés y español. Sabe improvisar y tiene swing, además de interpretar las letras con mucha delicadeza. De igual forma ejerce su liderazgo (descentralizado) en el empeño de que todos los miembros de su grupo se luzcan dentro del proyecto que maneje. Spalding posee enormes recursos técnicos y de experiencia musical, al escucha le toca traducirlos en grandes emociones.

Página 1 de 7412345...102030...Última »